El Sanguíneo y La Familia


El sanguíneo lucha constantemente por ser el centro de la atención. Para él todo el mundo es un gran escenario y él es el actor principal. Normalmente él mismo es su personaje favorito.
Un hábito muy sutil del sanguíneo es hacer referencia a personalidades (proyección), haciendo hincapié en su relación con la persona.
La inseguridad. Aún cuando su personalidad extrovertida lo hace ver como una persona segura de sí misma en realidad es una persona muy insegura.
Generalmente el sanguíneo no teme el daño personal y a menudo se arriesga a realizar desmedidas hazañas de osadía y heroísmo. Sus temores giran entorno más bien del fracaso personal, el rechazo o la desaprobación de los demás.
Conciencia flexible. Ya que el sanguíneo tiene la capacidad de convencer a los demás, con lo cual se granjea la reputación de ser el timador más grande del mundo, no le resulta difícil convencerse de que todo lo que quiere hacer está perfectamente bien. Tiene la tendencia a torcer la verdad o a exagerar. Para el sanguíneo "el fin justifica los medios" y normalmente el fin es el de él. Es por ello que frecuentemente pisotea tranquilamente los derechos de los demás y pocas veces titubea ante la posibilidad de servirse de otros.

Al padre o madre sanguíneo, popular le encanta divertirse y tener espectadores. Los niños pueden convertirse en la audiencia de una madre sanguínea que enciende su personalidad cuando llegan los amigos de su hijo. La mujer jugará con los niños, pero puesto que los sanguíneos les importa mucho la reacción de los que lo rodean, un grupo desinteresado de niños hará que a ese padre se le acabe el encanto. Después de todo ¿por qué molestarse con tratar de ser agradable y adorable si a nadie le importa?. El peor castigo para un padre sanguíneo es que la familia no le preste atención. 

Al padre sanguíneo le encanta tener el papel estelar y ser el centro de atención pero sin tener que ser responsable del trabajo arduo o de los detalles. En la mente de este padre la responsabilidad no es un punto a su favor y con frecuencia las otras personalidades lo llaman frívolo. Este tipo de padres es más apreciado por los niños de una personalidad similar que pueden reírse junto con ellos  pero no tanto por los niños melancólicos que con frecuencia se sienten avergonzados por este padre.

Estos padres tienden a ser Padres Permisivos y una de sus debilidades es que no trazan metas ni reglas para sus hijos, dejándolos demasiado a la deriva.


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