El Colérico y la Familia


Ejerce liderazgo sólido, establece metas, motiva su familia a actuar, sabe la respuesta correcta, organiza el hogar. 

Tiende a ser dominante, demasiado ocupado para dar tiempo a su familia, contesta demasiado rápido, se impacienta con los que no tienen buen desempeño, impide que los hijos se relajen, puede hacer que los hijos se depriman.


Debido a que el padre o madre autoritario instantáneamente se vuelve un comandante en jefe en cualquier situación, estar a cargo de la familia le parece algo natural. Todo lo que tiene que hacer es alinear las tropas y dar órdenes. Todo suena muy simple. Los coléricos creen que si todos hicieran las cosas a su manera (de inmediato) todos vivirían felices para siempre. El padre colérico esta acostumbrado a dar ordenes firmes en su mundo laboral sin que nadie lo contradiga y espera lo mismo en casa.
Una madre colérica casada con un hombre apacible flemático que no soñaría ni siquiera  en estar en desacuerdo con ella, controla a la familia con firmeza y sus rápidas decisiones por lo general son correctas. El hogar con padres autoritarios casi siempre es metódico y marcha a paso veloz, a menos que alguien entre en insurrección.
El hogar no solo está bajo control, sino que el padre colérico es el que realiza el trabajo aunque sea durante sus horas de esparcimiento. A este individuo no le gusta descansar y considera que relajarse es un pecado que debe evitar. Cree también la mayoría de las veces que criar a un niño es darle todo lo material que necesite, estudios, moralidad pero se olvida de darle de su tiempo y de demostrarle amor, con aceptación, halagos y contacto físico. No entiende que la parte emocional de sus hijos es en lo que más debe trabajar ya que su naturaleza colérica tiende a ser poco emocional.
Estos padres tienden a ser  Padres Autoritarios y una de sus debilidades es que espera obediencia instantánea de todos los que lo rodean.
Si tú  eres un padre colérico debes aprender a aceptar las diferencias, y no solo insistir en hacer las cosas a “mi manera”, de esa forma la familia se podrá relajar lo suficiente como para disminuir la tensión que con frecuencia trae al hogar la presencia de un padre colérico. Debes reconocer que las tres cuartas partes de la población no tienen la manera de conducirse del colérico, su empuje, su brío, su persistencia y el amor por el trabajo, aunque esto no significa que los demás estén equivocados, solo que son diferentes. Los coléricos son tan porfiados y auto-suficientes que pocas veces comprenden sus debilidades.

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